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Manual:Protecciones sobre hielo

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Este manual sobre protecciones sobre hielo, aunque puede leerse por libre, es el 3º de una colección de manuales sobre nieve y hielo:

  1. Avance básico sobre nieve
  2. Escalada en hielo
  3. Protecciones sobre hielo
  4. Rescate en grietas
  5. El riesgo subjetivo

Protecciones[editar | editar código]

Los escaladores de hoy disponen de anclajes que proporcionan una seguridad que hubiera sido impensable para generaciones de montañeros más antiguas. Sin embargo, el tiempo y la energía que se necesitan para colocar un seguro, sacrifican un poco la rápidez. El resultado corriente es menos puntos de protección en un largo de cuerda sobre el hielo que lo que se colocarían en un tramo sobre roca de la misma longitud.

Las pendientes de hielo y los couloirs son áreas que se ven especialmente amenazadas por el peligro real de desprendimientos de roca o de hielo. Las mejores defensas de una cordada son la rapidez y evitar los puntos donde el peligro está más concentrado. Cuando la pendiente de hielo tiene escasa exposición, o donde se pueden colocar emplazamientos de seguro para frenar un resbalón, la cordada podrá escalar sin encordar a fin de avanzar con mayor rapidez, siempre que no exista el peligro de grietas ocultas.

Las cuerdas[editar | editar código]

La cuerda simple aprobada por la UIAA es la más utilizada en la escalada sobre hielo, preferiblemente con una longitud de 45 m, Cuando se selecciona una cuerda de escalada pura su uso sobre hielo, es interesante considerar las que repelen el agua: las cuerdas que no absorben el agua, no se convierten en cables congelados y rígidos que se deslizan mal a través de los mosquetones, dejando al escalador que está atado en una situación difícil. Una cuerda que repela el agua es más cara, pero sus ventajas pueden justificar su alto precio; sin embargo, la experiencia indica que esta cualidad no alarga la duración de la cuerda.

Seguros naturales[editar | editar código]

No es muy corriente en el hielo hallar un seguro natural, pero se puede encontrar a menudo en las cascadas de hielo, donde se pueden colocar anillas alrededor de las columnas de hielo. En otras ocasiones, este seguro natural no se encontrará en el hielo, sino en las rocas a lo largo de la cascada o sobresaliendo del hielo. El escalador experimentado aprende a sacar partido de esta situación.

Postes de hielo[editar | editar código]

La habilidad de construir una buena seta de hielo es esencial en un escalador sobre hielo, ya que puede ser uno de los anclajes más útiles. Con más frecuencia que un ancaje de rappel, una seta de hielo puede utilizarse como anclaje de aseguramiento. y si dos setas se sujetan conjuntamente de modo apropiado - una cortada para un tirón desde arriba y otra para un tirón desde abajo - constituyen un anclaje fuerte y multidireccional. La resistencia de una seta, tanto si se hace con hielo o con nieve, es proporcional a su tamaño yola dureza de la materia donde está hecha. Si se hace con hielo duro y sólido, una seta puede ser más resistente que una cuerda.

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Seta de hielo

Para construir una seta de hielo, se necesita tan sólo un piolet. y hielo bueno y sólido. El hielo debe ser uniforme, sin grietas o agujeros. En primer lugar, se corta cuidadosamente con el pico del piolet el contorno. En el hielo duro, se necesitan unos 30 a 45 cm de diámetro. La zanja alrededor de la seta se hace trabajando desde el contorno hacia el exterior, utilizando tanto el pico como la azuela. Esta zanja debe tener por lo menos 15 cm de profundidad. Los lados y la parte superior de la mitad del poste deben estar clavados por debajo para formar un asta que evite que la cuerda se salga de la parte superior del poste. Esta es la parte más critica del proceso, puesto que un golpe fuerte del piolet puede causar serias líneas de fractura o grietas en gran parte del poste.

Los tornillos de hielo y las clavijas de hielo[editar | editar código]

Las primeras clavijas de hielo eran extralargas, a diferencia de las clavijas para roca. Tenían forma de láminas con orificios, con mellas o protuberancias para incrementar su agarre en el hielo. Después de la Segunda Guerra Mundial, los escaladores experimentaron con nuevos modelos, en forma de "T" o "X" o en perfiles circulares, con una mayor superficie de mango para disminuir el peso y con orificios para ayudar al mango a helarse dentro de la pendiente. A las tubulares con agujeros se las llamó "flauta", en España.

Cuando aparecieron los primeros tornillos de nieve, a principios delos años 60, los entusiastas gritaron que esto significaba una revolución en el montañismo, llevando seguridad a las pendientes de hielo donde la única regla anterior era: nadie de la cordada debe caer. Sin embargo, los críticos se burlaron diciendo que los tornillos no eran mucho mejores que las viejas clavijas de hielo. Se demostró que esto era verdad en lo que concierne a los viejos tornillos de hielo, ligeros y relativamente débiles, los "sacacorchos", un modelo que hoy en día apenas se utiliza. A finales de la década de los 60 y durante la década de los 70 se fueron mejorando los tornillos de hielo y, hoy en día, son considerados como una protección segura para cualquier escalador.

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Tipos de clavijas de hielo con tornillos

El tornillo de hielo tubular con núcleo hueco es el modelo más resistente y seguro y debe utilizarse siempre que sea posible. Funciona adecuadamente tanto en Verano como en Invierno y es relativamente fácil de colocar y retirar del hielo. Reduce las fracturas del hielo permitiendo que éste se desplace pasando a través del núcleo del tornillo. Después de haber retirado el tornillo del hielo, debe eliminarse todo rastro de hielo del interior del tubo, pues, si no se hace de inmediato, el agua de fusión del interior puede quedar congelada en el interior y un tornillo con un núcleo de hielo sólido no podrá penetrar de nuevo en el hielo. Algunos tornillos de hielo, son tubos cilíndricos con interiores algo cónicos que permiten retirar con más facilidad el hielo. El hielo que esté pegado al núcleo puede quitarse con la ayuda de un alambre rígido.

Existe también un tornillo de hielo con tubo hueco y roscas amplias que se adentran rápidamente dentro del hielo, incluso el hielo duro, y pueden retirarse con relativa facilidad apalancándolo con el pico del piolet o desatornillándolo. Un corte longitudinal permite quitar el hielo con facilidad. Este tornillo funciona mejor en el hielo duro, pero puede ser poco seguro en temperaturas por encima del punto de congelación.

Desarrollados para facilitar el emplazamiento y la recuperación, los tornillos sólidos se empotran como una clavija y se desatornillan. Pueden ofrecer una buena protección en el hielo de agua a temperaturas inferiores a los O oC pero son menos eficaces en otras formas y a temperaturas más altas. El derretimiento es a veces rápido a causa del desplazamiento limitado de las roscas y, bajo peso, éstas tienden a cortar a través del hielo como los tornillos de percha.

Una localización para un buen emplazamiento de tornillo de hielo es la misma que para un buen emplazamiento de piolet. Las depresiones naturales son uno de los mejores emplazamientos. En las protuberancias, el efecto es el contrario: antes de colocar el tornillo de hielo, se debe raspar cualquier capa de superficie de nieve blanda o hielo podrido con ayuda de la pala hasta que se alcance la capa dura. Un pequeño orificio picado o con el pico o el regatón del piolet, facilita un buen agarre para las roscas o dientes del tornillo. Este orificio debe perforarse con suavidad, con pequeños golpes, para evitar fracturar el hielo. El tornillo se coloca con firmeza en el hielo del orificio en un ángulo de 45 hasta 60 grados en posición contraria al posible tirón. Si el hielo está muy poco firme, se talla un gran peldaño horizontal en el hielo con el piolet y se coloca el tornillo verticalmente en la parte posterior del peldaño. Una vez que el tornillo esté colocado en el orificio y en ángulo correcto, se presiona y gira a la vez para introducirlo en el hielo. En el hielo duro puede ser necesario dar unos cuantos golpes para que las roscas agarren.

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Emplazamientos de tornillos de hielo: A- En una superficie de hielo sólido - B-Con una capa de superficie blanda o podrida - C-En hielo podrido

Los tornillos con dientes afilados pueden, en algunas ocasiones, ser colocados con la mano, pero si resulta demasiado difícil girar con la mano, se puede conseguir, colocando una palanca a través del ojo del tornillo; para ello utilícese el pico del piolet u otro tornillo de hielo.

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Apretando un tornillo de hielo

Debe girarse del tornillo hasta que se llegue alojo y esté sólido y hermético; a continuación, se sujeta un mosquetón en el ojo del tornillo. Al igual que en la escalada sobre roca, el mosquetón debe abrirse por debajo y con la entrada hacia fuera. Para retrasar el derretimiento en el hielo blando del verano o cuando el sol bate sobre la nieve, se puede apretar hielo contra la cabeza. Si no se consigue meter el tornillo enteramente dentro del hielo (debido, por ejemplo, a la roca que se encuentre debajo del hielo), será necesario atarlo, preferentemente con cinta atada en un nudo corredizo alrededor del tornillo lo más cerca que sea posible de la superficie.

El hielo fracturado debilita el emplazamiento, convirtiendo el tornillo de hielo en algo inútil. Si esto sucede, debe retirarse el tornillo de su emplazamiento y buscar otro a unos 30 o 60 cm de distancia. Si los puntos de protección se colocan uno junto al otro, esto hará que las líneas de fractura alcancen el otro punto de protección, debilitando así las dos protecciones. En el hielo bueno y sólido, basta con una distancia de unos 60 cm, pero en el hielo podrido, puede llegar a necesitarse más espacio entre las dos protecciones. El hielo de glaciar puede, en algunas ocasiones, fracturarse y romperse en la superficie, pero el escalador podrá conseguir un emplazamiento profundo y seguro a base de introducir el tornillo y extraer con golpes laterales los trozos de hielo rotos.

La escalada en hielo muy vertical, puede resultar cansada, tanto física como mentalmente, sobre todo para el primero de cuerda, que debe poner los seguros y estar de pie sobre la pendiente al mismo tiempo y debe tener la energía y resistencia necesarias para completar la reunión y colocar un buen sistema de anclaje al final. Salvo cuando el hielo esté blando, se coloca tan sólo un tornillo en un punto de seguro. Si el hielo es duro y sólido, o la pendiente no es extremadamente fuerte, bastará con colocar uno o dos puntos de seguro por reunión. En las pendientes moderadas y fuertes, puede ser útil tallar un peldaño donde poder situarse mientras se coloca el tornillo de hielo. En el hielo extremadamente enhiesto, la energía consumida para tallar un peldaño puede utilizarse mejor escalando. Ahorrar energía significa seguridad; se debe colocar el tornillo y seguir escalando.

Para colocar un tornillo de hielo eficaz, se suelen necesitar las 2 manos, lo cual resulta algo delicado sobre el hielo muy derecho y expuesto. Un modo de facilitar la situación es deslizar un brazo a través de la cinta muñequera del piolet que esté bien clavado. Otro método que se suele utilizar con frecuencia es colocar un trozo de cinta en la parte delantera del arnés de asiento. Esta cinta puede atarse al lazo de la muñeca de un piolet sólidamente clavado.

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Izda.: Preparándose para colocar un protector, con apoyo en 2 piolets. Drcha.: Colocando un tornillo de hielo

Los escaladores idean asimismo algunos puntos de protección poco convencionales. En las cascadas de heladas o en las altas rutas alpinas, donde se encuentran columnas de hielo grandes, es posible insertar un tornillo de hielo, atado con una cinta, por detrás de estas columnas y girando lateralmente para que se empotre. En algunas ocasiones, una capa de hielo está separada unos 2'5 o 5 cm de la roca que se encuentra por debajo, formando un corte vertical que puede ser suficientemente ensanchado como para insertar un tornillo atado a una cinta; de nuevo, se gira el tornillo para que quede empotrado. Se pueden practicar 2 orificios en la capa de hielo y pasar una cinta o anillo a través de ellos. En las escaladas mixtas sobre roca y hielo se puede empotrar material de roca, como fisureros, dentro del hielo.

Aseguramientos pisando el tornillo de hielo[editar | editar código]

El aseguramiento que se efectúa pisando con la bota un tornillo de hielo es un método de aseguramiento que puede utilizarse sobre las pendientes planas o suaves. Se coloca con seguridad un tornillo de hielo tubular dentro del hielo, se ata un mosquetón alojo del tornillo y se sujeta, la cuerda de aseguramiento al mosquetón. La bota superior provista de crampones se coloca en la punta del tornillo de modo que la punta interior media del crampón (la cuarta desde delante) pase a través del mosquetón. El extremo de aseguramiento de la cuerda va hacia arriba pasando por el mosquetón, sobre el empeine y alrededor del tobillo.

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Aseguramiento de bota y tornillo de hielo

El asegurador puede controlar la presión de la cuerda tanto por las vueltas alrededor del tobillo de la bota, como ajustando la cantidad de espacio entre el mosquetón y el lado de la bota. En caso de una caída, se tensa poco a poco la cuerda, manteniéndola baja contra el tobillo con la mano superior.

Colocación de un aseguramiento[editar | editar código]

Aunque se sigan los principios generales, la colocación de aseguramientos sobre el hielo requiere unas consideraciones especiales que serán descritas con detalle en el siguiente ejemplo, que, aunque trata de una posición intermedia de aseguramiento, puede también aplicarse a un punto de aseguramiento inicial.

Al finalizar un largo de cuerda, el primero busca una disminución del ángulo o una pequeña depresión sobre la cual colocarse. A un lado clava un piolet para seguro temporal y talla un peldaño lo bastante grande como para poder mantener ambos pies extendidos lateralmente. El primer tornillo de hielo se coloca a la altura de la cintura o del pecho en frente del escalador, lo cual le sitúa en línea con el primer anclaje. El primero se ata en este anclaje con un nudo tipo lazo o con un nudo en forma de 8. El piolet puede clavarse de nuevo por encima y a un lado del primer tornillo y a continuación puede atarse al tornillo mediante su cinta muñequera o mediante otra cinta cualquiera, lo cual proporciona un anclaje de soporte. El primero puede dar la señal de fuera seguro para que el segundo pueda retirar al mismo tiempo el anclaje inferior. El segundo tornillo se coloca del otro lado y a unos 60 hasta 100 cm por encima del primero. La cuerda de escalada del primer tornillo se ata con un nudo al segundo tornillo. Debe existir poca o ninguna flojedad entre los 2 tornillos (Fig. 58). En el segundo tornillo se coloca un mosquetón y, a continuación, se sujeta la cuerda de aseguramiento dentro de este mosquetón.

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Arriba: Colocación de un anclaje de aseguramiento de hielo. Abajo: Colocación de un aseguramiento de hielo para una cuerda congelada

Cuando el segundo asciende, cambia sus piolets con los del compañero y se convierte él en primero de cuerda; el segundo tornillo en el sistema de anclaje se convierte en el primer punto de protección para el nuevo primero. Además sirve para recordar al primero permanecer al lado del asegurador, en lugar de dejar que el asegurador contemple las 24 puntas afiladas de los crampones justo por encima de su cabeza. Puesto que el asegurador no cuelga de los anclajes, la presión del derretimiento no será ningún problema. Sin embargo, el asegurador debe ser consciente de los anclajes y reemplazar cualquier anclaje que no parezca seguro.

Este método de anclaje funciona bien para cualquier aseguramiento de cadera o sistema mecánico de aseguramiento. Si se utiliza un aseguramiento de cadera, la cuerda en la mano que siente debe pasar a través de un mosquetón a la parte delantera del arnés de asiento, para evitar que se suba hasta las axilas del asegurador. Este sistema de aseguramiento es similar al aseguramiento de cadera semicolgante.

A temperaturas alrededor de los 0ºC, la cuerda puede llegar a recubrirse de hielo o volverse tiesa como un cable. Esta no sólo se empotrará en un aparato de aseguramiento mecánico, sino que además será extremadamente difícil de aguantar en un aseguramiento de cadera corriente. Si esto llega a suceder, se puede construir un sistema seguro, como muestra la Figura de arriba. Utilizando el aseguramiento de cadera semicolgante, como ya describimos anteriormente, se coloca un segundo mosquetón en el primer tornillo de hielo. La cuerda de escalada se desliza ahora del escalador, a través del mosquetón en el segundo tornillo, alrededor de la espalda del asegurador, a través de un mosquetón en el primer tornillo y se dobla hacia abajo en la mano de freno del asegurador. Este sistema es eficaz incluso cuando la cuerda de escalada está muy helada y rígida.

Protección corriente[editar | editar código]

A causa de la naturaleza siempre cambiante del hielo y de la posibilidad de que el tiempo se deteriore rápidamente, algunas escaladas sobre el hielo con muchas reuniones se van convirtiendo en algo cada vez más peligroso a medida que el día avanza. En tales escaladas, la velocidad significa seguridad, pero el avance será lento si se asegura cada reunión. Para poder avanzar con más rapidez, puede ser necesario que los miembros de una cordada se muevan simultáneamente, para evitar estar escalando cuando haya peligro de desprendimientos de rocas, avalanchas o tempestades.

Esto no significa escalar solo: el primero coloca un seguro y el segundo lo retira de modo que siga quedando por lo menos dos puntos de seguro entre ellos. Incluso si se utiliza una aseguración corriente, el grupo de escalada puede, en ciertas ocasiones, fijar una postura de aseguramiento para intercambiar material o posiciones o proporcionar un corto descanso a los músculos fatigados.

Esta técnica sacrifica mucha de la seguridad del aseguramiento en favor de la velocidad. La decisión de utilizarla o no, requiere un juicio elevado, basado en una gran experiencia.

Travesía por glaciares[editar | editar código]

Si no fuera por las grietas en el hielo, una consideración aparte de las travesías por glaciares parecería superflua, puesto que casi todas las técnicas necesarias han sido tratadas en anteriores capítulos. Sin embargo, las grietas crean problemas especiales en los avances por montañas recubiertas con glaciares. Pregúnteselo a un escalador que haya caído en una grieta de glaciar.

Lo más insidioso de este tipo de grietas es que cuanto más inofensiva sea su apariencia exterior, más peligro supondrá. El observador más despreocupado toma medidas de protección cuando se encuentra con abismos obvios; los huecos realmente peligrosos son aquellos que en la superficie parecen pequeñas grietas o los que son completamente invisibles. Es corriente pasar de un campo de nieve a un glaciar recubierto de nieve sin reconocer la necesidad de aumentar la protección. Asimismo, incluso después de mucha experiencia, un escalador con buena estrella puede considerar que es capaz de atravesar los glaciares sin un cuidado especial, confiado en su capacidad para predecirlos y de adivinar cuándo aparecerá una grieta; sin embargo, un alarmante porcentaje de estos profetas llegan a perder sus poderes o su suerte.

Recorrido de glaciares[editar | editar código]

Un recorrido seguro por los glaciares no debe ser tan sólo una cuestión de suerte sino que puede lograrse por una cordada entendida y adecuadamente equipada. El grado de seguridad depende del ambiente en particular, de la experiencia, juicio, condición física y la resistencia del grupo, y se ve aumentado por una técnica de montaña y un equipo apropiado.

La cuerda[editar | editar código]

La primera regla de un recorrido sobre un glaciar es encordarse. Tanto si se avanza sobre un glaciar conocido o sobre un campo de nieve de condición desconocida, tanto si hay grietas visibles o no, tanto si en el pasado se informó de la existencia de grietas o no, la regla, salvo una excepción es: encordarse. La excepción la forman las situaciones en las que el peligro de avalancha es más grande que el de grietas de glaciar. Aunque un alpinista afortunado escale durante temporadas sin caer dentro de una grieta de glaciar, si tiene tanto juicio como suerte, se habrá asegurado llevando una cuerda en todas sus escaladas, dándose cuenta que, con demasiada frecuencia, la primera caída en una grieta de un escalador que no esté encordado, es también su última caída.

El simple hecho de encordarse no proporciona por sí mismo una seguridad mágica sobre un glaciar (o en cualquier otro sitio). Lo que minimiza las consecuencias de una caída en una grieta de glaciar es el uso adecuado de la cuerda junto con los otros utensilios para empleo en glaciares. Durante todos los recorridos de glaciar - salvo en algunas excepciones menores que ya se indicarán más adelante - la cuerda debe extenderse por completo entre los escaladores, con tan sólo la flojedad necesaria para que el primero no tenga que remolcar a sus compañeros hacia arriba.

El número preferido de personas en una cordada para una ascensión moderada sobre un glaciar es de 3 alpinistas, y atados a una cuerda de 36 ó 45 m de longitud. Si el número de escaladores en el grupo hace más apropiado cordadas de 2 (por ejemplo, un grupo de 7 personas se puede dividir en una cordada de 3 y dos de 2), resulta conveniente encordarse con la cuerda en doble, con lo cual, los escaladores estarán separados a la mitad de la distancia de la cuerda. En este caso, el primero toma los extremos, atados por separado en el arnés y el segundo escalador se ata en la mitad de la cuerda. Anillas con nudos prusik deben estar en el mismo ramal; teniendo en cuenta que el primero tiene mayores probabilidades de caerse en una grieta de glaciar, el otro ramal de cuerda puede ser liberado y utilizarse para el rescate. En una cordada de 2, una caída a una grieta de glaciar puede ser detenida con un solo piolet; con más de 3 en una cordada, los intervalos entre escaladores son tan cortos que, si uno de ellos cae en una grieta, probablemente se llevará consigo a otro, antes de que éste pueda entrar en acción. a causa de la dificultad del rescate en una grieta de glaciar, se recomienda un mínimo de 2 grupos de cordada en un recorrido sobre glaciar, pues un único grupo puede verse atrapada en la posición de detención sin que ninguno de sus miembros sea capaz de liberarse para empezar el rescate. Incluso si les es posible hacerlo, un solo grupo de cordada puede ser insuficiente para efectuar el rescate. y en cualquier situación, el equipo y muchas manos operando aceleran el rescate, siendo precisamente ello en muchas ocasiones el margen entre el fracaso y el logro. Sin embargo, si los grupos de cordada no van lo bastante juntos como para ayudarse de inmediato, se perderá esta ventaja.

En los glaciares donde se requiere un aseguramiento, los grupos de cordada de 2 son más prácticos que los de 3: los escaladores suelen atarse a cada extremo de la cuerda y avanzar utilizando las técnicas de aseguramiento descritas anteriormente.

Puesto que el mayor peligro de un recorrido sobre glaciar es caerse dentro de una grieta, y puesto que colgar de un lazo de cintura puede tener como resultado la contricción del diafragma y la posible asfixia, la mayoría de los escaladores modernos utilizan un arnés de asiento de algún tipo, o bien los arneses o "baudriers" comerciales de escalada.

Las cuerdecitas prusik se atan a la cuerda y debe llevarse una eslinga de pecho y un mosquetón. Los autobloqueadores mecánicos, o "jumar", si se utilizan, no necesitan atarse a la cuerda antes de que sean necesarios, pero deben ser accesibles de inmediato después de una caída en una grieta de glaciar.

El orden del grupo de cordada será. Normalmente, la primera persona debe ser la más experimentada en lo que respecta a detectar y evitar las grietas, pero cuando están completamente escondidas es conveniente que el más ligero del grupo vaya delante, seguido por el escalador con más habilidad en cuestiones de aseguramiento y recuperaciones.

La meta principal de una cordada en un glaciar es efectuar el recorrido sin haberse caído en una grieta. Sin embargo, si llegan a caerse, resulta aún más fundamental que no todos los componentes se caigan en la misma grieta. Consecuentemente, siempre que sea posible, el grupo cruza las grietas visibles o sospechosas en ángulo recto. Cuando la ruta imposibilita una trayectoria parecida, se utiliza la formación de escalón, algo difícil, pero con la seguridad de que si uno de los miembros se cayera en la grieta, sus compañeros no le seguirían de inmediato; en el peor de los casos éstos se caerán en grietas vecinas, una situación suficientemente inoportuna, pero mejor que el caerse todos en el mismo hueco.

Un error alarmantemente común de los grupos es el apiñarse en las paradas de descanso. Este instinto social ha sido la causa de gran número de tragedias alpinas, cuando el punto de cita resultó ser el puente sobre una grieta de glaciar invisible, lo bastante resistente para sostener a uno o dos escaladores, pero ya no a un número mayor. Si no se consigue encontrar áreas de seguridad indiscutible, la cuerda debe mantenerse extendida durante los descansos al igual que durante la marcha. Asimismo, un grupo que establezca un campamento sobre un glaciar recubierto de nieve, permanece encordado durante un período largo de tiempo, pisando fuerte y comprobando la superficie metódicamente, antes de confiar en el terreno.

Durante largos períodos de permanencia sobre un glaciar, los esquís y las raquetas de nieve tienen, a menudo, un valor inestimable. Los escaladores equipados con este equipo distribuyen su peso sobre una superficie mayor que cuando andan con botas y puesto que ejercen menos presión sobre los puentes, pueden caer menos en las grietas de glaciares. Los esquís y las raquetas de nieve no pueden ser consideradas como un sustituto de la cuerda, pero pueden ser necesarios para avanzar con más facilidad en las cordilleras semiárticas o en travesías de invierno, y, si se dispone de ellos, proporcionan un seguro considerable contra las caídas dentro de una grieta de glaciar.

El piolet y los crampones[editar | editar código]

Siendo los glaciares ríos de nieve y hielo, los crampones y el piolet son instrumentos tan importantes como la cuerda del escalador.

Muchos de los recorridos sobre glaciares se efectúan sobre la nieve donde se pueden marcar huellas con los pies siempre que se necesite, o donde la superficie es de una consistencia tal que permiten avanzar con botas de suela normal de caucho, haciendo innecesario el uso de crampones. En la nieve más dura y en las pendientes más escarpadas -digamos de más de 30 grados- se empiezan a utilizar crampones, así como en las superficies completamente de hielo. Las variaciones en la superficie de nieve a hielo y los intervalos de escarpado, fuerzan una elección entre el tallar peldaños en ocasiones como ayuda y seguridad o llevar todo el tiempo crampones.

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Avanzando escalonadamente

La mayoría de los escaladores sobre glaciares prefiere llevar crampones.

Muchas escaladas de glaciares empiezan antes del amanecer y la nieve más fría y dura hace recomendable el uso de crampones. Al contrario, el descenso al mediodía por la misma ruta, sobre una nieve ablandada por el sol, exige el quitarse los crampones para evitar el peligro de caídas provocadas por las bolas de nieve blanda y pegajosa que se adhieren a las puntas de los crampones.

Los banderines[editar | editar código]

Los banderines pueden ser una considerable ayuda para señalar el final real de una grieta de glaciar tan sólo parcialmente visible, para identificar variaciones y, en general, para marcar el camino de vuelta del alpinista.

Incluso en escaladas de glaciares donde se piensa descender por otra ruta, sería conveniente que un grupo utilizarse los banderines durante la ascensión y sopesará la posibilidad de retirada, sobre todo en caso de mal tiempo, con la pérdida de un manojo de banderines de señalización en la ruta.

La composición del grupo y las previsiones del guía sobre el estado del tiempo durante la escalada, será lo que determine la espaciación de los banderines en los trozos rectos. Si la visibilidad es mala o amenaza con deteriorarse, es conveniente que la distancia entre los banderines sea igual a la longitud del grupo de escaladores encordados caminando en fila india. Un grupo de escalada típico -si es que existe algo así- de tres cordadas de tres personas cada una, necesita una distancia de 73 hasta 100 metros. Una ruta que esté marcada de esta manera podrá ser descendida con cero grados de visibilidad, palpando el camino de banderín a banderín. Cuando la última persona del grupo llega al banderín, lo comunica a la anterior y se va pasando así hasta el frente y, si en este momento, el guía aún no ha encontrado, tocado con la mano, con el pie o de algún otro modo, el siguiente banderín, el grupo deberá detenerse de inmediato hasta que lo encuentre. Este procedimiento se repite a cada intervalo. Para facilitar esta tarea, es útil colocar los banderines de tal modo a lo largo de la ruta que se conviertan en indicadores. Esto disminuye un poco la altura y la visibilidad de los banderines, pero se puede compensar utijizando banderines más largos. Si las condiciones son menos duras que las aquí descritas, basta con colocar los banderines con más espacio entre sí; sin embargo, al colocar banderines en una ruta, recuerde que la búsqueda de ellos se efectuará hacia abajo, en el camino de regreso; así pues intente no colocarlos en huecos o del lado inferior de las crestas. Un cambio o una característica significante de la ruta, como puede ser un extremo estrecho de una grieta parcialmente expuesta, se marca a menudo con un par de banderines, como es el lado superior de una cresta a través de una grieta de glaciar.

Indumentaria[editar | editar código]

A pesar de las condiciones, algunas veces, sofocantes en la superficie de los glaciares, debe tenerse en cuenta lo helado del interior de las grietas. Para andar sobre un glaciar con grietas se deben llevar, por lo menos, pantalones polares y llevar puesta o en la mochila ropa caliente de fibras especiales (camisetas y suéters). Mientras se cuelga de una grieta de glaciar, puede resultar posible ponerse una camiseta térmica de fibra, pero intentar ponerse un par de pantalones bajo estas condiciones es un ejercicio que es mejor dejar para la imaginación.

Las grietas de glaciares[editar | editar código]

Salvo cuando el objeto del viaje es la fotografía, la mejor ruta es una que evite por completo, si es posible, las grietas de glaciares. Por muy simple y evidente que pueda parecer esta estrategia, el determinar una ruta así puede resultar difícil. Aunque desde lejos no se puede estimar la escala, la vista desde distancia es importante. Cuando se acerca a un glaciar, el ángulo largo desde el valle suele dar más indicios sobre la superficie que la perspectiva escorzada desde la misma superficie. Una vista del valle hacia abajo o en transversal tiene incluso más valor. Desde una cierta distancia puede que la ruta sea bastanle obvia, mientras que una vez sobre los desprendimientos de hielo y los campos de grietas, el encontrar una ruta que vaya, puede resultar una cuestión de pura suerte. A menudo, resulta valioso hacer un rápido esbozo de las características significantes de la ruta, como ayuda para la memoria, y marcar las posiciones relativas de las grietas más grandes y de otras barreras.

Aunque es de gran valor, la vista desde una distancia no lo revela todo. A menudo, una grieta que desde lejos no parece ser más que una simple fisura, tiene en realidad muchos metros de ancho. Sin embargo, si una grieta puede verse a varios kilómetros de distancia, es probable que desde más cerca resulte ser simplemente la más grande de un grupo de grietas. Por último, incluso si los alpinistas tienen una vista cercana del terreno y son capaces de ver cualquier pequeño corte en la superficie, deben seguir sospechando de las grietas ocultas.

Es conveniente estar familiarizado con los mecanismos de movimiento de los glaciares y el desarrollo de las grietas de glaciares. Las Figuras siguientes esbozan vistas aéreas y transversales de un glaciar típico, con características importantes que los alpinistas deben identificar. Un glaciar viviente, incluso uno que tenga en un momento dado una lengua que se retira, se desliza montaña abajo bajo la influencia de la gravedad y del peso de la nieve y el hielo acumulados en sus regiones superiores (zona de acumulación)

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Características del glaciar

Características del hielo:

Arista de nieve

Rimaya

Neviza (masa de hielo poroso)

Grietas concéntricas

Riñones rocosos

Grietas de escalón

Grietas marginales

Lengua

Múltiples arroyos


Características de la morrena:

Morrena lateral

Morrena centra

Morrena final

Morrena descubierta

Bloque errático

Antigua morrena final

Antigua morrena lateral

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Corte transversal de un glaciar de valle

Es este movimiento del glaciar lo que genera las grietas, en combinación con la fricción de la masa de hielo contra el lecho y modificado por obstrucciones, cambios de dirección y lo escarpado del terreno.

Es muy distinto moverse por los glaciares a principio de temporada cuando la nieve del pasado invierno recubre muchas grietas o hacerlo más entrada la temporada, cuando la mayoría de las grietas está abiertas. Puede ser más recomendable recorrerlos a principio de temporada, siguiendo las rutas que, a ser posible, atraviesan áreas con menos grietas, mas en muchas ocasiones otros factores - las vacaciones, por ejemplo - motivan el recorrerlos en épocas menos propicias.

las grietas en forma de semicírculo se desarrollan en los sitios donde el hielo aumenta su proporción de flujo, comúnmente allí donde el lecho del glaciar es más accidentado. El cambio en ángulo puede ser tan pequeño que no resulte evidente en la superficie y está tan sólo indicado por fajas de grietas que forman largos arcos cóncavos valle abajo. Si la inclinación es muy fuerte se forma una cascada de séracs; la superficie está rota por una abundancia de grietas que se extienden por todas partes con grandes bloques o torres de hielo llamadas séracs. Por debajo de un declive agudo puede que no haya grietas, puesto que el glaciar reduce su velocidad después de este salto, pero en algunas ocasiones, la presión de las cataratas por encima, hace curvar la superficie hasta formar crestas de presión, con presencia de grietas. En una cascada de séracs el avance hacia abajo se produce por desprendimientos bruscos, cuyo peligro hay que saber evitar al escoger la ruta.

Las grietas marginales o laterales se abren a causa del movimiento más rápido del centro del glaciar en relación con sus lados, donde la fricción a lo largo de las paredes del valle le frena. Las grietas laterales van invariablemente en la dirección del valle. La característica tanto de las grietas en forma de semicírculo como las grietas laterales de girarse corriente arriba hacia el centro del glaciar es con frecuencia útil para adivinar la extensión escondida, partiendo de un solo hueco de superficie. Sin embargo, la formación de las grietas no es siempre metódica, pues en las pequeñas superficies la tensión produce fracturas que no siguen ningún patrón. Las protuberancias de roca en el hielo, llamadas riñones suelen tener una aureola de grietas y, así pues, es mejor evitarlas. Mas si hay rocas bajo la superficie, las grietas se forman igualmente y ello puede desconcertar totalmente al escalador. La única regla general que se puede aplicar a la localización de las grietas es que pueden presentarse en cualquier lugar y de cualquier manera sobre un glaciar.

Las grietas de glaciar resultan más peligrosas en la zona de acumulación, donde suelen estar recubiertas por una capa de nieve. La nieve reciente puede rellenar por completo los huecos o, con la ayuda de un viento que forma cornisas, puede formar un puente sobre un vacío interno. Durante el verano, puede que toda la estructura se funda o se caiga por su propio peso, dejando un foso profundo. A menudo, el movimiento del glaciar ensancha la grieta y, al estirarse, el puente se abre; el montañero que suponga que la delgada fisura visible representa toda la anchura de la grieta puede verse desagradablemente sorprendido.

En el límite superior del glaciar se encuentra una grieta gigante, la rimaya, que se forma cuando la parte en movimiento del glaciar se separa de la capa de hielo. Algunas veces, la rimaya representa el último problema del ascenso, cuando la cumbre está ya muy cerca. Si el glaciar disminuye, la superficie disminuye también, dejando una grieta muy ancha y torturada. Entre la parte superior del glaciar y la roca se forma otra rimaya que puede ser con frecuencia muy difícil de atravesar.

Detectar las grietas de glaciares[editar | editar código]

Mientras recorre un glaciar, el montañero debería buscar siempre, en la ruta que tiene delante, indicios de grietas escondidas. El recelo aumenta en las áreas que tienen más probabilidades de estar agrietadas, como los lados del glaciar, alrededor de los riñones, en caídas de hielo y en las curvas y declives fuertes. La memoria o las fotografías pueden ser útiles, pues los patrones de grietas suelen cambiar poco de un año a otro. Las capas finas de nieve que recubren las grietas sin formar un puente sobre ellas, son particularmente peligrosas y resulta esencial tener mucho cuidado a finales de primavera, después de las nevadas y cerca del hielo desnudo.

Una vez que se haya descubierto una grieta, el escalador haría bien en recordar que las grietas suelen formarse en fajas paralelas y que normalmente tienen extensiones ocultas.

Cuando el alpinista sospecha de la existencia de una grieta, busca indicios visuales, que provienen de la inclinación natural de la nieve que sobre un hueco tiende a ceder bajo el peso de la gravedad, creando una depresión poco profunda de forma line<;ll; estas depresiones se diferencian de los hoyos de sol que suelen tener una forma circular. Un hundimiento allanado en la superficie por una sucesión continua de tormentas no proporciona ninguna inclinación de su existencia, pero cualquier intervalo de buen tiempo permite que la gravedad haga su trabajo; el hundimiento puede entonces delatarse gracias a una pequeña diferencia de brillo, textura o color. La nieve en la depresión puede ser más blanca y tener una textura más fina por ser más nueva que la vieja capa, pero puede estar también más sucia a causa de las partículas de polvo llevadas por el viento o puede tener el aspecto cretoso típico de un bloque de viento, puesto que la depresión se presenta al viento con una pendiente a sotavento. Los distintos tonos de luz pueden ayudar a localizar los hundimientos. La pálida luz de la niebla y la luz deslumbradora del sol del mediodía borran los detalles. La luz moderada desde un bajo ángulo, como por ia mañana temprano o el atardecer, permite distinguir las diferencias en la textura de la nieve y las sombras trazan la característica forma lineal de las depresiones.

Con mucha frecuencia no existe ni el menor indicio de la localización, tamaño y dirección de las grietas y el grupo debe inspeccionar la superficie con los piolets. Resulta prácticamente imposible inspeccionar las grandes áreas sospechosas, pero es recomendable hacerlo en los puntos donde I probabilidad de grietas sea máxima; es decir, en los labios y al final de las grietas abiertas, a lo largo de los hundimientos y los puentes dudosos.

La cabeza del piolet se mantiene con firmeza en la posición de detención y se ata al lazo de cintura del escalador. El mango se clava verticalmente en la superficie, con un movimiento suave y delicado, y siempre por delante de los pies, antes de que el peso de la persona se aplique sobre la superficie. Si la resistencia al empuje es uniforme, se puede decir que la nieve es sólida, por lo menos a lo largo de la longitud del mango. Si la resistencia disminuye de pronto, se habrá encontrado probablemente un hueco y se debe seguir empujando el pico para averiguar el tamaño del hueco. El valor de estas inspecciones depende en gran parte de la sensibilidad del alpinista para constatar los cambios en resistencia y su habilidad para interpretar el significado de tales cambios. Puede parecer que el mango se adentra de pronto en un hueco, cuando, en realidad, no ha hecho más que pasar de una capa más dura a otra más blanda. Para la exactitud es importante que el mango del piolet sea liso y la punta del regatón afilada: una punta mal afilada o un anillo sobresaliente en el mango pueden dar una lectura falsa. La longitud del mango sigue siendo un factor limitante, pues todo lo que se puede constatar es que el puente tiene un espesor igual a la longitud del mango. En las áreas muy agrietadas, donde los huecos están recubiertos con nieve fresca, una pala es una adición de gran valor al equipo de guía. Con ella se podrá cavar a través del techo de una grieta descubierta anteriormente y podrá determinar visualmente su anchura, longitud y dirección.

Seguir una ruta[editar | editar código]

El recorrido de extremo[editar | editar código]

Si una grieta se estrecha dentro de una distancia razonable, resulta preferible buscar su extremo (Fig. 63) en lugar de otras maniobras tácticas, incluso cuando esto puede significar el tener que dar un gran rodeo para conseguir progresar tan sólo unos pocos metros: el tiempo que se necesita para este rodeo es generalmente mucho menor que el necesario para forzar directamente una grieta ancha. pero cuando se busca el extremo de una grieta es importante recordar que ésta no fine donde se cree, sino que existe todavía un extremo no visible ; salvo cuando, durante la aproximación, se ha podido observar con claridad el extremo real o la subsuperficie, resulta más juicioso dar una vuelta amplia alrededor de la curva. Al final del verano el extremo visible de una grieta suele ser también el extremo real, pero, a principios de temporada, hasta la grieta más delgada puede ser una traidora hendidura en el techo de una inmensa caverna fría.

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Buscando paso en el extremo de una grieta

Los puentes[editar | editar código]

Cuando buscar el extremo de una grieta es imposible a causa de la gran distancia o porque los extremos de las grietas están junto a otras grietas, el grupo debe buscar puentes. Una variedad consiste en restos de cubiertas de nieve que se hunden sobre una vacuidad interna. Otra forma consiste más bien en un istmo entre dos grietas con una base que se extiende hacia abajo dentro del cuerpo del glaciar.

Lo ideal sería examinar de cerca y de modo completo cada puente antes de utilizarlo. Una vista lateral puede dar una impresión del terreno de modo que el grupo lo pueda atravesar con toda confianza. Si la nieve que cuelga por encima oscurece las dimensiones, el primero debe explorar desde más cerca, comprobando la profundidad y golpeando los lados, andando durante todo el tiempo con suma delicadeza y preparado para una autodetención en caso de una caída. El segundo proporciona el aseguramiento, asegurado a su vez por el tercero del grupo que, asimismo, está listo para empezar el rescate si el primero cayera.

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Atravesando una grieta por un puente de nieve

Los puentes demasiado estrechos para andar sobre ellos o aparentemente débiles, pueden atravesarse montando sobre ellos con una pierna a cada lado o incluso deslizándose sobre el estómago; de este modo se rebaja el centro de gravedad y se distribuye el peso sobre un área más grande. Cuando el puente es extremadamente dudoso, pero sigue siendo la única ruta factible, se necesita mucho cuidado y debe asegurarse a todos los miembros de la cordada. El escalador que se encuentra en el centro de una cordada de tres, debe estar asegurado tanto por delante como por detrás. Todos deben andar con pies ligeros y tener cuidado de pisar exactamente sobre las huellas ya marcadas y no desviarse en absoluto.

La resistencia de los puentes varía según los cambios de temperatura. Durante el frío del invierno o muy temprano por la mañana, los arcos más delgados y ligeros pueden tener una resistencia estructural increíble; cuando los cristales se funden con el sol de la tarde, incluso el puente más grande puede derrumbarse de golpe por su propio peso. Todos los puentes deben ser controlados con cuidado y no deben ser abandonados ni deben cruzarse hasta que se haya determinado su valor. La seguridad de un puente por la mañana no significa que por la tarde sea innecesario controlarlo.

Saltar[editar | editar código]

Las grietas estrechas pueden ser superadas andando por encima de ellas, pero cuando éstas se van ensanchando es necesario saltar, lo cual resulta, a menudo, más rápido que rodearlas, y algunas veces es el único sistema de paso. Sin embargo, saltar sobre una grieta es una técnica alpina que ha sido dramatizada fuera de toda proporción; eso sí, se debe distinguir entre los saltos de rutina de la vida real en montaña y los grandes saltos desesperados de las novelas y las películas.

Se debe poner sumo cuidado en encontrar el borde exacto de la grieta, que en muchas ocasiones, sobresale. El saltador aguanta el piolet en la posición de autodetención, por si cae y le es necesario agarrarse al otro lado de la grieta. El asegurador deja la cuerda algo libre, de modo que su longitud exceda la anchura de la grieta. si el que salta hace un esfuerzo espléndido, pero ve frustrado su salto a causa de una cuerda tensa, todo acabará, en el mejor de los casos, con unos cuantos gritos nada amistosos.

Saltando con un impulso se puede llegar un poco más lejos que con un salto partiendo de poslclon inmóvil, pero no tan lejos como se puede suponer. Resulta bastante difícil conseguir el suficiente ímpetu con todo el equipo a cuestas, sobre todo si hay grandes probabilidades de hundirse con profundidad en la nieve o incluso chocar con el borde sobresaliente de la grieta - un final poco glorioso para un principio tan emocionante. Si el salto es tan largo que resulta necesario correr, se estudia primero con cuidado la aproximación. Antes de saltar, el primero deja su mochila y demás estorbos junto a su compañero, se ata las mangas de la camisa y se pone los guantes, controla su nudo de cintura y su anillo prusik. De hecho, los saltos con carrerilla no suelen ser prácticos: la mayoría se hacen desde parados o con sólo 2 ó 3 pasos de preparación. Al contrario que los héroes de ficción, el alpinista corriente en la vida real encuentra un desafío más que suficiente en un salto de 1 a 1'20 m sobre una superficie plana; si vacila en medio del vuelo, tiene por lo menos la posibilidad de agarrarse al labio con el piolet y los pies. EI salto resulta obviamente menos peligroso una vez que el primer escalador lo haya dado, puesto que a partir de este momento, el aseguramiento se encuentra del lado de aterrizaje y si el segundo cae, puede recurrir a la cuerda para salir a gatas de la grieta.

Saltar montaña abajo, como por ejemplo desde una pared saliente de rimaya es un asunto totalmente diferente. Con el ímpetu de una carrera hacia abajo, un escalador puede quizás salvar distancias horizontales prodigiosas. Sin embargo, estos saltos se hacen tan sólo en un momento de dese~peración. El peligro puede producirse con una posición de aterrizaje apropiada, separando los pies un poco para conseguir equilibrarse, las rodillas relajadas para amortiguar el golpe, el piolet listo para la detención y el asegurador alerta. Aún así, la plataforma de aterrizaje es una incógnita que puede resultar tan débil como para hacer saltar al escalador dentro de la grieta o tan dura que el escalador se romperá las piernas. Además, lo elección entre saltar o elegir un método más lento para salvar una grieta se suele hacer bien entrado el día, cuando los escaladores olvidan con más facilidad lo frágiles que son sus huesos, las fuerzas generadas por un cuerpo que cae y el récord mundial de salto de longitud.

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Arriba: Atravesando un puente hundido. Abajo: Saltando por encima de una grieta

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Véase también[editar | editar código]