¿Tienes un minuto? Agradeceremos que nos des tu opinión sobre Wikineos.

Manual:Rescate en grietas

De Wikineos, el wiki libre de las montañas

Este manual sobre rescate en grietas, aunque puede leerse por libre, es el 4º de una colección de manuales sobre nieve y hielo:

  1. Avance básico sobre nieve
  2. Escalada en hielo
  3. Protecciones sobre hielo
  4. Rescate en grietas
  5. El riesgo subjetivo


EL RESCATE DE LAS GRIETAS

Hasta ahora, en este capítulo, hemos planteado cómo evitar las grietas de glaciares. Sin embargo, a causa de la probabilidad de encontrarse con grietas completamente ocultas y caerse dentro de una de ellas abierta, por el derrumbamiento de un puente o por cualquier otra razón, el evitar una grieta puede resultar imposible y así pues, todo el que pretenda poner un pie sobre un glaciar, debe practicar las técnicas de rescate en las grietas.

En muchos casos, si el desafortunado escalador consigue extender los miembros rápidamente y sus compañeros consiguen tensar la cuerda, se evitará que la penetración en la grieta sea excesiva y el escalador podrá arrastrarse o ser puesto a salvo (relativamente a salvo). Si el escalador está metido del todo dentro de la grieta, existen cinco técnicas probadas de rescate, indicadas a continuación.

La fuerza mayor es una técnica simple y muchas veces olvidada, que requiere tan sólo un número adecuado de personas que tiren del lado de la caída. Esta técnica es, pues, más adecuada para los grupos compuestos por varias cordadas que avanzan conjuntamente. Según este método, el grupo de escaladores mantienen la cuerda del escalador que se ha caído y le sacan de la grieta. No se necesita ninguna cooperación de parte de la víctima y por ello este método se puede aplicar en los rescates de personas heridas e inconscientes.

La polea Z es un método que proporciona una ventaja mecánica al sistema de ir sacando al escalador de la grieta y que requiere menos esfuerzo para efectuar el rescate que el necesitado con la técnica de fuerza mayor. Al igual que la fuerza mayor, el método de polea Z no requiere ningún esfuerzo de la víctima. Para el rescate con polea de Z es adecuado tener dos grupos de cordada; este método será descrito más tarde en este capítulo.

Polea simples otro método en el que se aplica una ventaja mecánica al problema de rescate de una grieta. Aunque el método de polea de Z tiene una ventaja mecánica teórica mayor, la polea simple tiene la ventaja práctica que, una vez en su sitio, el acto de sacar al escalador resulta más fácil de ejecutar y más rápido que el método de polea de Z. Sin embargo, el método de polea simple suele requerir una cuerda adicional (además de la cuerda de la que cuelga el escalador) y necesita siempre la cooperación consciente de la víctima. Este método se describirá a continuación.

El método prusik es un método por el cual un escalador que se haya caído dentro de una grieta, puede colaborar en su rescate. No requiere un gran número de rescatadores, pero tan sólo es posible si la víctima está consciente y no muy herida.

Bilgeri,otra técnico de rescate de las grietas, es útil para un grupo pequeño o cordada aislada. Al igual que la técnica prusik, bilgeri requiere la cooperación de la víctima.

Preparación

Lograr un rescate de una grieta, sea cual sea el método que se utilice, depende de la planificación de antemano y del engranaje apropiado de cada miembro del grupo de escalada. Cada miembro del grupo debe, como una parte automática del encordamiento en los glaciares, atar anillas con mudo prusik a las cuerdas, con los lazos de pie colocados abajo a través de la banda de cintura del arnés de escalada y guardarlos en los bolsillos laterales de los pantalones del lado apropiado. El hombre situado en el de la cordada debe atar un prusik en frente de su cuerda y otro detrás, pues durante una caída puede verse atrapado de los dos lados. Si se utilizan ascendedores mecánicos, éstos deben atarse a la cuerda como las eslingas prusik o deben llevarse en un lugar de fácil acceso. Además de las eslingas prusik (o ascendedores), cada escalador debe tener una polea de rescate, varios mosquetones y cintas de nylón o perlón a su alcance para construir un sistema de poleas. Muchos escaladores llevan un cordino de pecho y un mosquetón para facilitar el método prusik; ésta es una práctica recomendada. Como parte de la preparación para un posible rescate de una grieta, cada escalador se ata a sí mismo adecuadamente. Los shorts y una cinta en la cabeza son un uniforme que asegura un tiempo de supervivencia nulo en las profundidades de una grieta de glaciar.

Puesto que cualquier miembro de una cordada sobre glaciar puede caerse dentro de una grieta, cada miembro debe tener práctica en la técnica de rescate de grietas antes de pisar un glaciar.

Primeros movimientos

Si un alpinista cae dentro de una grieta, la primera y más importante acción de los demás miembros del grupo de cordada es colocarse en y mantener la posición de autodetención más sólida que sea posible. Si alguien se cae y ya ha sido detenido, puede empezar el verdadero rescate. Salvo si se dispone del número adecuado de escaladores justo al lado para iniciar de inmediato el rescate con la técnica de fuerza mayor, el primer paso de rescate será estabilizar la cuerda y liberarse a sí mismos para empezar o ayudar al rescate.

Suponiendo que uno de los hombres del extremo de una cordada de 3 se haya caído en una grieta, se deberán tomar las siguientes medidas:

1- El hombre medio y el extremo restante planifican y se preparan para que el hombre medio mantenga todo el peso de la víctima.

2- El extremo transfiere gradualmente el peso al medio, listo para volver a mantener su parte si el medio no fuera capaz de aguantarlo solo.

3- Una vez libre de peso, el extremo se mueve hasta una posición en la cuerda entre el medio y la víctima, aunque más cerca del medio (la víctima puede haberse caído en una grieta ancha, pero con techo) en la nieve sólida (comprobarla con rapidez). El extremo clava el mango de su piolet sólidamente dentro de la nieve (aquí no son eficaces piolets cortos), cerca de la cuerda tensa, con la cabeza en ángulo recto en relación a la línea de la cuerda y con la punta del mango hacia atrás, apartada de la grieta. El extremo ata a continuación una eslinga a la cuerda de escalada con un nudo prusik y al mango del piolet, ajustando el nudo a la cuerda y extendiendo la eslinga desde el piolet.

4- El extremo vigila el nudo prusik y el piolet clavado mientras el medio transfiere gradualmente el peso hacia su anclaje. El medio permanece listo para aguantar el peso si la combinación de piolet anclado y prusik resultase insegura.

5- Una vez que la cuerda de la víctima esté asegurada al piolet anclado, el medio empieza a vigilar el anclaje, dándole el piolet al extremo y soltándolo para que avance con cautela, mientras comprueba los bordes de la grieta o hueco con el piolet, para llegar hasta la víctima.

6- Además de vigilar el anclaje, el medio debe mantener un seguro de bota y piolet en el extremo durante su reconocimiento.

7- El extremo establece comunicación con la víctima, determinando, si es posible, su estado de consciencia, su condición, las posibles heridas, su habilidad para ayudar durante el rescate, etc.

8- Salvo si es necesario restaurar la respiración o circulación o aliviar una incomodidad grave, la víctima deberá esperar hasta que la cuerda esté estabilizada y anclada antes de tomar por sí solo cualquier medida de ayuda que pueda sacudir o mover la cuerda.

9- El escalador que se ha caído debe ponerse en posición vertical, atando la cuerda al mosquetón de la anilla de pecho, si lleva una. Los lazos de pie de anillas prusik se colocan sobre las botas (esto puede resultar una verdadera experiencia si se llevan crampones y una mochila muy pesada) y se deslizan los nudos hacia arriba a lo largo de la cuerda, a través del mosquetón de la anilla de pecho, hasta que el peso se deposite sobre las anillas prusik y se quite el arnés.

066 l.jpg

Anclaje de seguridad para recuperación de una persona caída en grieta

Para bienestar de la víctima, si bien es importante obrar con cierta velocidad, hay que hacerlo con cautela. Las acciones preparatorias descritas aquí son, una vez entendidas y practicadas, bastante rápidas de ejecutar que de describir.

El rescate

Una vez completada la fase preparatoria, el rescate puede efectuarse según el método más apropiado de los descritos a continuación. Todos los participantes deben ser conscientes de las altas probabilidades de que existan otras grietas en la proximidad y nunca deben moverse sin estar encordados. Si el rescate lo efectúan varios grupos de cordada, se debe explorar un área de trabajo y si se descubren grietas, éstas deben ser marcadas con banderines y ser evitadas. Todos los rescatadores que se acerquen o se muevan cerca del borde de la grieta deben estar asegurados. Sea cual sea el método de rescate, debe siempre colocarse un piolet bajo la cuerda de la víctima en el borde de la grieta para evitar que la cuerda se hinque más dentro de la nieve; este piolet debe asegurarse de modo que no se pueda perder.

El rescate con fuerza mayor se efectúa con 2 ó 3 grupos de cordada; los escaladores mantienen la cuerda de la víctima y tiran de ella, levantándola al unísono, con una mano sobre otra o caminando hacia atrás. En este método de rescate, así como en los demás métodos de arrastre (polea Z y polea simple) la víctima debe mantener las manos apartadas de la cuerda cuando pase por el borde de la grieta, a fin de no pillárselas con ella.

El sistema de polea Z se construye utilizando la cuerda que va hasta la víctima como muestra la Fig. 66. Así pues, el hombre medio de la cordada donde se ha caído el escalador debe desencordarse para facilitar el paso de la cuerda a través del sistema de poleas.

067 l.jpg

Sistema de poleas. Para mayor claridad no se muestran los anclajes para los escaladores. Todos deben estar convenientemente autoasegurados

Su posición es la de vigilar el piolet anclado y debe, asimismo, guiar y volver a colocar el prusik de anclaje durante la operación de polea. Como está fuera de la cordada, no debe abandonar su posición y, salvo si la pendiente tiene un nivel poco común, debe engancharse al ancla con un cordino de seguridad.

Para construir un sistema de polea "Z", se debe colocar la cuerda de escalada en un patrón en forma de "Z"; uno de sus extremos se mete en una polea situada al lado del anclaje principal. A una polea al otro extremo se une un trozo de cordino corto, atado con un nudo prusik a la cuerda de escalada cerca del borde de la grieta. Al tirar de la cuerda, la polea flotante del cordino se mueve hacia arriba en dirección de la polea de anclaje principal. Ahora, la cuerda está anclada con el cordino de seguridad atado al anclaje principal, mientras que los escaladores hacen deslizar el cordino atando la polea flotante hacia abajo para un nuevo agarre.

No debe intentarse dar un tirón demasiado largo en una colocación porque si las 2 poleas se rozan, la "Z" se soltará de la cuerda y la cuerda y la ventaja mecánica se perderán de repente, con un correspondiente aumento del esfuerzo necesario. La ventaja mecánica se puede adquirir de nuevo tan pronto como se vuelva a separar las poleas. Para una mayor eficacia, el anclaje principal debe estar bien separado de la grieta y todas las cuerdas deben tirar todo lo paralelas que sea posible en relación con la cuerda que lleva el peso. Una larga elevación con cada colocación de los nudos prusik de seguridad acelera la operación.

En algunas ocasiones, el terreno no es favorable y puede ser necesario efectuar un tirón desde la dirección contraria, hacia el borde de la grieta. Teóricamente, se puede obtener la misma ventaja mecánica con un tirón invertido, mediante un sistema similar al aquí descrito, aparejando otra polea desde un anclaje adicional situado cerca del anclaje principal. En la práctica, la fricción añadida reducirá algo la ventaja mecánica del sistema. Existe asimismo un gran peligro de sacar el anclaje adicional de su sitio; por ello, si se utiliza este sistema, se debe vigilar muy bien el anclaje adicional.

Una víctima inconsciente o gravemente herida no puede ayudar en el rescate, pero si es capaz de ayudar, puede participar utilizando el método prusik mientras el grupo de rescate trabaja. Cada palmo ganado con el sistema prusik, es un palmo menos que se necesita levantar con las poleas.

El sistema de polea simple, ilustrado en la Figura, puede ser una técnica de rescate muy útil cuando la cuerda de la que cuelga la víctima esta profundamente hincada en la nieve, bien a causa de la caída original o porque se haya colocado un piolet en el lado de la grieta.

068 l.jpg

Sistema de polea simple. La polea se sujeta al arnés de asiento del escalador que se está recuperando. Observación: Por lo general se necesitará más de una persona para efectuar el rescate

Un rescate con polea simple se suele efectuar con una cuerda adicional. Sin embargo, si la víctima no está demasiado lejos, se puede utilizar la parte libre de la cuerda de escalada (la parte que no se ha utilizado para anclar a la víctima).

Suponiendo que se dispone de una cuerda adicional (la cuerda de escalada del grupo de rescate), el procedimiento es el siguiente: el grupo de rescate libera la suficiente cuerda para poder tirar un lazo doble a la víctima. Se ata una polea de rescate con un mosquetón al lazo de la parte doble de la cuerda de rescate. Se desciende la cuerda en doble con la polea yel mosquetón hasta la víctima, por encima de un piolet colocado en el labio de la grieta. La víctima sujeta el mosquetón en su arnés de asiento. Una vez atada la polea y determinado de qué lado se tirará de la cuerda, la víctima sujeta la cuerda que se mueve a su mosquetón de pecho para reducir la tendencia del cuerpo a echarse hacia atrás.

Mientras se hace descender la cuerda con la polea y el mosquetón hacia la víctima, los otros miembros del equipo de rescate deben anclar uno de los extremos de la cuerda de rescate. Cuando la víctima está sujeta a la polea, el equipo de rescate tira del otro extremo de la cuerda de lazo. Simultáneamente, se alza la cuerda de escalada y se pasa a través del anillo se seguridad prusik para eliminar la posibilidad de que la víctima se cayera de pronto otra vez dentro de la grieta si la polea fallase. La víctima después de haber guardado todos los cabos sueltos de ropa y equipo, ayuda, en lo que puede, escalando sobre las paredes de la grieta utilizando manos y pies.

Después de que el peso de la víctima ya no esté sobre su cuerda de escalada, pero antes de que haya pasado el borde de la grieta, la cuerda de escalada debe liberarse de su ahincamiento en la nieve, para evitar que entorpezca en el último esfuerzo.

El método prusik como el único método de rescate puede ser un proceso más lento, más difícil durante las condiciones reales de escalada que cuando se practica en una grieta de bordes limpios, en una parte plana del glaciar bajo un cielo soleado. Sin embargo, si otros miembros del grupo de cordada no logran liberarle, y si no se puede conseguir la ayuda de otros escaladores, el método de autorrescate del prusik puede ser el único modo de salir de la grieta.

Bilgeri, una técnica de rescate proveniente de las primeras generaciones de escaladores, puede ser útil en una forma modificada en algunas situaciones de rescate de grietas. Una cordada de tres con un escalador en una grieta y sin ayuda de otros grupos de cordada, pueden encontrar más fácil autorrescatarse con ayuda del método bilgeri que con ayuda del método prusik: Al igual que el prusik, el bilgeri requiere la utilización de ambas manos y pies, haciéndolo tan sólo practicable para escaladores que no estén heridos, o muy poco heridos.

069 l.jpg

Sistema de salvamento Bilgeri

Asimismo, si se utiliza una cuerda muy elástica, precisamente esta elasticidad hará inefectivo el sistema bilgeri si el escalador se encuentra ya muy profundo en la grieta.

Después de haber frenado la caída, el peso debe traspasarse al hombre medio, como ya describimos anteriormente en los primeros movimientos. El extremo coloca un anclaje para la víctima, desata la cuerda de su arnés, ata un lazo en el extremo de la cuerda que sea bastante largo para un lazo de pie y lo deja bajar hacia la víctima.

La cuerda con el lazo se asegura al anclaje mediante un segundo anillo prusik como muestra la figura anterior. El escalador que ha caído coloca un pie en el lazo de cuerda y el otro en un cordino con prusik; a continuación quita el peso de un pie (lo alza), por ejemplo el derecho, grita derecho, el rescatador tensa la cuerda de este pie y vuelve a colocar el prusik al anclaje. El escalador coloca el peso sobre el anillo derecho y levanta el pie izquierdo, mientras grita izquierdo. Entonces, el escalador superior tensa la cuerda de este lado, deslizando el anillo prusik para mantener la cuerda tensa. Esta sucesión de derecha e izquierda se repite hasta que el escalador esté fuera de la grieta. Este método tiene una ventaja sobre el método prusik o los sistemas de polea, cuando el labio de la grieta se ha superado: puesto que la cuerda de la que se tira está libre de peso, existe menos tendencia de que el nudo prusik cuelgue en el labio.

En todas las anteriores explicaciones no se han tenido en cuenta los rescates en grietas desde pendientes escarpadas o las caídas a través del centro grietas con techos anchos, o las alternativas de rescatar a la víctima lejos del lugar donde ha caído, o los problemas de los labios de la grieta. Todas estas son situaciones reales, sobre las cuales trataremos a continuación.

Si la caída en una grieta ha tenido lugar desde una pendiente muy fuerte, se puede aumentar la seguridad de los rescatadores y de la víctima si se consigue mover la operación hacia la pendiente por debajo de la grieta. Este rescate será aún más práctico si los recatadores se encuentran ya por debajo de la grieta.

Una caída en el centro de una grieta con labio desplomado presenta problemas adicionales tanto para la víctima como para los rescatadores. La víctima puede colgar libre, sin ninguna pared donde apoyarse, y los esfuerzos de rescate pueden hacer desprender cantidades de nieve o de hielo que caen sobre él. Para entablar contacto con la víctima y para prepararse para el rescate, los rescatadores se verán obligados a moverse sobre un área poco segura y por ello deberán tener mucho cuidado de no convertirse ellos también en víctimas. Además, la cuerda de escalada hacia la víctima estará normalmente más o menos profundamente hincada en la nieve. Probablemente, el mejor procedimiento de rescate para estas situaciones es no perder el tiempo intentando establecer agujeros separados de comunicación o haciendo descender a otros escaladores para ayudar - suponiendo que la víctima este sin sentido -, sino que resulta más conveniente estabilizar el labio de la grieta lo más pronto posible con un piolet bajo la cuerda junto al labio para dirigir un rápido rescate siguiendo el método que parezca más apropiado. Si la víctima se encuentra apoyada por debajo de un saliente considerable - o un techo de nieve - que 110 puede superar, entonces se debe considerar la posibilidad de ensanchar la grieta a través de un rescatador bien asegurado, raspando o rompiendo el techo algo lejos de la víctima para evitar que caiga sobre ella.

Puede que no todas las caídas de grietas se puedan resolver siguiendo uno de los métodos clásicos de rescate. Deben vigilarse la grieta y las características cercanas para determinar si existen plataformas donde depositar la víctima, ya sea haciéndola descender u oscilar, o si la grieta se desfonda o se abre en el glaciar. La víctima de una caída en una grieta puede ser capaz de andar hasta el extremo o escalar sobre una rampa de nieve hasta la superficie. Si se dispone de una plataforma o de un fondo de grieta donde descender, éste debe utilizarse, pues la espera y la preparación de la víctima para el rescate será más cómoda de este modo que colgando del arnés o manteniéndose sobre cintas o anillas. Además, la cuerda de escalada hacia la víctima no estará tirante, lo cual facilitará la preparación del rescate. Sin embargo, aunque la víctima esté sobre una plataforma o sobre el suelo de una grieta, la cuerda que va hacia ella debe permanecer anclada y ser vigilada, aunque no esté tensa.

Una de las grandes dificultades de todos los métodos de rescate puede ser desplazar a la víctima durante los últimos metros hasta la superficie. La cuerda de escalada tiende a cortarse en el borde de la grieta cuando se frena la caída: salvo si se amortigua con un piolet, la cuerda se hincará cada vez más durante el rescate y puede llegar a desaparecer en un surco profundo, quedándose tan inmóvil que ningún esfuerzo seria capaz de moverla. Una persona puede encontrarse con serios problemas por este motivo.

Una solución es perforar un túnel a lo largo de la cuerda, teniendo cuidado de no dejar caer cascotes de hielo sobre la víctima. Mientras se hace esto, los otros escaladores pueden echar otra cuerda a la víctima para que ésta pueda quitar el peso de encima de la otra cuerda. Generalmente, una vez que la cuerda no aguanta ningún peso, podrá ser retirada del surco que ella misma habrá marcado. Si estro falla, puede resultar necesario quitar la nieve próxima a la cuerda con una pala.

Si no se dispone de una cuerda de repuesto, se debe recuperar la cuerda atascada. En el método prusik, la persona, mientras alcanza la parte enterrada. En el método prusik, la persona, mientras alcanza la parte enterrada de la cuerda, arrastra bastante flojedad para alcanzar a sus rescatadores. Se ata de nuevo a su cuerda de escalada cerca de sus prusiks y a continuación desata el nudo de cintura original y hace subir el extremo en una línea de recuperación. Una vez atado esto, puede volver a atar sus anillos de pie en una cuerda libre y reemprender el ascenso.

Incluso cuando la cuerda no está profundamente empotrada en el labio, sigue existiendo el problema de utilizar el método prusik durante los últimos centímetros: cuando los nudos se apoyan sobre la pared, el último estirón debe superarse por medio de una subida o de un tirón fuerte desde arriba. Resulta mucho más fácil para el escalador subir por encima del borde si se acuerda de desatar su anillo de pecho de su anillo de prusik o cuerda de escalada. Durante un rescate con polea, el último tramo sobre el labio de la grieta puede requerir una fuerza bruta, aunque normalmente, cuando se alcanza la parte de la cuerda que está empotrada, se ha conseguido bastante flojedad tirando, para hacer bajar los extremos libres.

Si la cuerda se encuentra tan hincada en el labio que la víctima se ve empujada dentro de la pared en vez de por encima del borde, se puede atar un cordino a la cuerda detrás del labio para utilizarla como un peldaño para superar el borde.

Las cascadas de hielo

Una escalada sobre un glaciar puede tener una zona de cascada de grandes bloques de hielo, y, aunque parezcan imposibles de superar, los bloques que forman pueden ofrecer un paso relativamente fácil al escalador astuto. Saber abrirse un paso a través de esta jungla confusa puede reducir una pared aparentemente escarpada en una progresión de tramos no superiores a los 40 ó 50 grados.

La conveniencia de una ruta entre séracs depende de la estabilidad del bloque de hielo; la rocalla reciente, o la ausencia de ésta, puede indicar lo que se puede esperar. Los séracs suelen estar protegidos de las avalanchas por la naturaleza accidentada del terreno, pero resulta más importante ser consciente de cualquier masa de nieve o hielo que se balancee por encima. El encontrar la ruta puede resultar engañoso, imposibilitando el progreso a causa de una grieta enorme o de una pared en blanco. Una vez en el bloque de hielo, la vista del escalador puede verse reducida a causa de una impresionante serie de séracs y grietas en la proximidad. Por esta razón, el grupo debe obtener una vista de distancia antes de penetrar en la cascada de hielo y si resulta práctico, elegir de antemano cada tramo de la ruta y cada vía de escape, poniendo un cuidado especial en memorizar las señales fijas notables, sobre todo las que estén cerca de áreas inestables que deben escalarse lo más rápido posible y durante la hora menos peligrosa del día. La aparición y desaparición del sol puede causar un deshielo o una helada, y en ambos casos, causar avalanchas.

Mientras se atraviesa un glaciar con caídas de hielo y se alterna el recorrido normal sobre glaciar con técnica de escalada sobre roca asegurada, el grupo de escalada no debe nunca olvidar que una caídas de séracs es una parte de un glaciar, con grietas ocultas, un peligro siempre presente.

El peligro de desprendimientos de roca en las cumbres con glaciares

Todos los terrenos montañosos están más o menos sujetos a los desprendimientos de rocas, pero el efecto erosional de los glaciares convierte a los picos con laderas glaciares en algo muy susceptible. La mayoría de los glaciares que se utilizan como rutas de ascensión están situados en las partes más suaves de la montaña dejando al descubierto las paredes, las crestas y las aristas, como fuentes primarias del desprendimiento de rocas. Cuando el pico de glaciar es de origen volcánico, la posibilidad de desprendimientos de rocas frecuentes y peligrosos se ve incrementada a causa de la naturaleza inestable y podrida de la roca volcánica.

El desprendimiento de rocas sobre el desafortunado escalador en un glaciar puede ser provocado por factores tan imprevisibles como un terremoto o el azar; sin embargo, existen una relación entre el desprendimiento de rocas y la hora del día, la época del año, los cambios de temperaturas diarios, etc., que permite al grupo de escalada que se haya informado, reducir el peligro.

Dada la acumulación invernal de nieve y hielo normal, una escalada a principios de temporada está menos sujeta a los desprendimientos de rocas que una escalada durante el Verano, a causa del efecto fortalecedor de la restante capa de nieve. Sea cual sea la estación del año, empezar y acabar temprano es una buena práctica para las ascensiones sobre glaciares. Las temperaturas nocturnas en las grandes alturas, incluso a mitad de verano, suelen ser lo bastante frías para mantener las rocas en su sitio y evitar la mayoría de los desprendimientos de rocas, pero los rayos de sol directos, como agente de calor, provocan los desprendimientos de rocas fundiendo progresivamente áreas cada vez más profundas de hielo y convirtiéndolo en un líquido lubricante. Los dos períodos del día de mayor peligro son la mañana cuando el sol funde la nieve que sujeta piedras, y al final de la tarde, cuando se vuelve a congelar el agua fundida que, al dilatarse, puede abatir grietas en las rocas y hacer caer rocas sueltas sobre el glaciar.

En el hemisferio Norte, las laderas de cara al norte suelen tener menos peligro de desprendimiento de rocas durante más horas del día. Las pendientes de cara al sur y al este, se ven afectadas con más rapidez por el sol y deben, por tanto, escalarse más temprano.

Se recomienda llevar un casco durante los recorridos de glaciares a través de áreas con posibles desprendimientos de rocas.

ESCALADA SEGURA

SEGURIDAD EN LA ESCALADA

El montañismo es uno de los deportes más valiosos, pero puede ser también uno de los más exigentes. Los peligros, tanto como las recompensas, se encuentran tanto al nivel físico como al nivel psicológico; el descuido o la ignorancia de cualquiera de estos peligros puede causar la pérdida, no sólo de los beneficios agradables, sino incluso de la propia vida. Este libro sería incompleto si no describiera cómo reconocer y evitar los peligros y cómo realizar la última meta: regresar salvo y sano de las montañas.

Desde principio, todos los alpinistas deberían darse cuenta de que la carga de la seguridad y la prevención de los accidentes descansa sobre el individuo. La probabilidad de tener un accidente puede reducirse hasta casi cero, a través de la habilidad, el conocimiento, el recelo y la prudencia.

LOS ELEMENTOS DE PELIGRO. El cuadro estadístico

Tarde o temprano a lo largo de su carrera, el alpinista se encuentra en situaciones de posibles accidentes y conviene que esté al corriente de los factores más comunes que contribuyen a los accidentes de montaña y meditar sobre las fuentes básicas de los peligros del montañismo.

Las estadísticas publicadas en los informes anuales indican, de modo general, los elementos de peligro en el deporte de la escalada y muestran los patrones básicos que siempre se repiten: (1) Caída o resbalón sobre la roca; (2) Resbalón sobre la nieve o el hielo; y (3) Desprendimiento de rocas o caídas de otros objetos. Las causas más comunes que contribuyen a crear estos accidentes son: (1) Escolar sin encordarse; (2) Sobrepasar las posibilidades propias (inexperiencia); y (3) Equipo inadecuado.

Aunque cada accidente es algo diferente de los demás, muchos de los factores que contribuyen a cousarlos son sorprendentemente parecidos y muchas de las variadas causas tienen que ver con la debilidad humana. Los fallos en los rappels, cuerdas, pitones y nudos debidos al uso inadecuado, son frecuentes. Las heridas causadas por los fallos de técnicas medio aprendidas en situaciones expuestas son comunes. Las equivocaciones en el juicio son tan variadas como las personalidades de los individuos que las cometen.

El estudio de las estadísticas y la evaluación de los accidentes permiten a los escaladores utilizar las desafortunadas experiencias de otros para evaluar sus propias acciones. Cuando los escaladores estudian las experiencias de los demás, empiezan a darse cuenta de que las máximas del código de escalada no son arbitrarias, sino que han sido forjadas por desgracias reales. Así desarrollan un juicio sólido y una actitud que limitan el peligro a una proporción sana. Comprenden las exigencias, aceptan las responsabilidades y se convierten, así pues, en alpinistas.

Los riesgos de la escalada

Los riesgos de la montaña se pueden dividir en 2 grupos básicos, y para desarrollar una actitud segura, es necesario comprender la doble naturaleza del problema. Quizás los más fáciles de reconocer son los riesgos objetivos o físicos inherentes a la estructura de las montañas y su alrededor. No menos importantes, aunque más difíciles de evaluar, son los riesgos objetivos que surgen de la complejidad humana del montañero.

LOS RIESGOS OBJETIVOS - Los peligros físicos

Procesos Naturales

Los riesgos objetivos incluyen todos los procesos naturales que existen o que actúan inevitablemente, tanto si el hombre tiene algo que ver con ellos como si no. La oscuridad, el viento, los rayos, el frío, las precipitaciones, la altitud, las avalanchas, los desprendimientos de rocas, son "obras de Dios", factores impersonales que hay que saber prever.

Las montañas son lugares turbulentos, llenos de violencia repentina, donde los humanos no son más que enanos. Los alpinistas que cultivan la vista dinámica de la montaña se quedarán asombrados ante la persistencia de las continuas fuerzas destructoras, pero nunca estarán sorprendidos por la rapidez con que las condiciones pueden cambiar. La nieve que va cayendo durante el día y que se desliza al atardecer; la pequeña nube del mediodía que desencadena una tormenta de rayos a las tres de la tarde, son cosas que los alpinistas no pueden controlar y por ello deben aprender a reconocerlas. No podrán evitarlas, pero, sabiamente, se las arreglarán para estar en otro lugar cuando empieza el juego.

Los escaladores aprenden primero cómo reconocer los signos inminentes de peligro y, en segundo lugar, cómo eludirlos. Si han aprendido sus lecciones a través de otros capítulos de este manual, saben que existen sitios en la montaña donde la desintegración de la superficie tiene lugar de modo más lento, con largos intervalos entre las avalanchas o los deslizamientos de rocas. Reconocen la posibilidad de desprendimientos de rocas y llevan cascos para reducir su vulnerabilidad. Dan pasos ligeros para evitar derribar piedras sueltas sobre sus compañeros de escalada y se dan cuenta de que estando alerta y teniendo resolución mental podrán evitar esencialmente todos estos desprendimientos de rocas causados por el hombre. Saben dónde puede haber grietas ocultas, escalan atados a una cuerda y eligen rutas que reducen la posibilidad de caer dentro de una grieta y están preparados para poder salir o sacar a sus compañeros en caso de que un puente de nieve se derrumbe. Han aprendido a reconocer las pendientes propensas a las avalanchas y saben qué hacer si se ven atrapados por una de ellas. A través de la experiencia, desarrollan la agudeza de sus observaciones y la astucia de sus juicios para elegir la ruta apropiada en el momento oportuno, evitando así verse atrapados por lo que se suele llamar accidentes.

Entre los riesgos objetivos con los que los escaladores se ven confrontados, los más evidentes son quizás los peligros del tipo de ruta y terreno - simplemente a causa de su presencia física -; son más evidentes que los peligros causados por la climatología: frío, viento, lluvia, nieve, tormenta, rayos, niebla, sol y oscuridad. Los escaladores deben tener en cuenta estos riesgos, que generalmente no suelen ser catastróficos, salvo para quienes no están preparados. Sin embargo, hay unos peligros causados por el tiempo que merecen la seria atención de cada alpinista: las avalanchas, la hipotermia y el rayo.

Hipotermia

Entre los numerosos riesgos objetivos que acechan en la naturaleza agreste, el más insidioso y menos entendido es quizá la hipotermia - la disminución de la temperatura interior del cuerpo a causa del frío, la humedad, el viento y el cansancio -. No es necesario que el frío sea extremo pues muchos han muerto a temperaturas muy por encima del punto de congelación. La humedad puede ser causada por la lluvia, la nieve que se funde, la inmersión o incluso la transpiración. El viento aumenta enormemente el efecto del frío y de la humedad, y el cansancio disminuye la capacidad física de las personas para autodefenderse.

El entender los efectos del frío en el cuerpo ayuda a entender la génesis de la hipotermia. La primera respuesta ante la exposición al frío es la constricción de los vasos sanguíneos de la piel y, más tarde, del tejido subcutáneo. El efecto es la disminución de la cantidad de calor transportada por la sangre a la piel, lo cual disminuye consecuentemente la temperatura. La cáscara fría de la piel actúa ahora como una capa aislante para las áreas más profundas del cuerpo; las temperaturas de la piel pueden descender hasta casi adquirir la temperatura del ambiente, mientras que la temperatura interior del cuerpo permanece constante a su nivel normal de 37 oc. Sin embargo, un descenso de temperatura muy fuerte entumece siempre la piel de modo que al final se pierde totalmente el sentido del tacto y del dolor, inutilizando, por ejemplo, las manos para la ejecución de movimientos finos o coordinados. Los escalofríos se inician poco después de la constricción de los vasos sanguíneos de la superficie y pueden continuar durante varias horas, si se sigue expuesto al frío. Aunque esto produzca bastante calor, los escalofríos consumen una gran cantidad de energía y si son intensos y prolongados pueden conducir al agotamiento. Inevitablemente, si esta pérdida de calor continúa, la temperatura interior del cuerpo empezará a bajar por debajo de los 37 oc. Si esto sucede, las funciones del cuerpo se deterioran, la víctima perderá la coordinación y, finalmente, el sentido. Si la situación no se soluciona con rapidez, la víctima morirá.

Lo malo de la hipotermia es que no avisa a la víctima y porque cuando la situación es seria, los escalofríos alcanzan al cerebro, privándole de juicio y razonamiento para reconocer su propia condición.

Si estos síntomas no son reconocidos por un compañero, si no son tratados inmediatamente, este circulo vicioso llevará al estupor, al derrumbamiento y a la muerte.

Todo el que se aventura en el ambiente de las montañas debe asimilar los detalles sobre prevención y el tratamiento de la hipotermia.

El rayo

Aunque no se trata de uno de los principales peligros del montañismo, el rayo ha causado un buen número de serios accidentes, casi siempre evitables. La misma naturaleza de su deporte sitúa a los montañeros sobre o cerca de los blancos más frecuentes: cumbres y crestas ayudan a producir los movimientos verticales y las condiciones de nubes de lluvia que generan las descargas eléctricas; las prominencias atraen a los rayos. Por ello, los escaladores deberían entender los mecanismos básicos implicados en este fenómeno y deberían imprimir en sus mentes los fundamentos de la acción evasiva.

Básicamente existen 3 peligros: (1) Un rayo directo; (2) Las corrientes de la tierra; y (3) Las corrientes provocadas en la proximidad de un rayo.

El potencial eléctrico en una nube se forma más o menos del mismo modo que cuando un cuerpo humano adquiere una carga eléctrica en un día seco. El aire suele ser un conductor malo de la electricidad (es un buen aislante); los árboles, rocas o la tierra son mejores conductores, y mucho más si están mojados; el cuerpo humano es un conductor aún mejor; y la mayoría de los metales son los mejores de todos.

El rayo busca el camino de menor resistencia entre la nube y la tierra - la línea más corta posible a través del aire -. De ordinario, el punto del suelo más cercano está justo por debajo de la nube, pero una cumbre que se encuentra a un lado puede estar más cerca y convertirse en el centro del blanco.

El aire deja de ser un buen aislante cuando está sujeto a una presión eléctrica suficientemente alta: se ioniza y por ello pierde su capacidad de aislamiento y se convierte en conductor. La interrupción ionizante alrededor de un saliente suele provocar un crujido (famoso en los Alpes como el zumbido de las abejas) causado por pequeñas chispas. Normalmente se nota el olor característico del ozono. Se puede observar el brillo azulado o corona (Fuego de San Telmo). Si el saliente es la cabeza de una persona, el cabello crepita y se pone de punta. Las descargas de corona se han observado a menudo cuando la nube más cercana parecía estar demasiado lejos como para tener alguna importancia. El sonido o la visión de una corona no indica necesariamente peligro, pero la ausencia de una indicación precisa debe considerarse como un aviso, sobre todo cuando las nubes de tormenta están cerca. Además de esto, cualquier actividad atmosférica sintomática de conmoción debe despertar sospechas. Una repentina corriente de aire frío anuncia quizás un fuerte frente frío con posibles relámpagos. Un chaparrón con enormes gotas de lluvia o grandes copos de nieve o granizo significa casi siempre que se acerca un cúmulo nimbo.

El rayo es, por supuesto, electricidad, es decir, una corriente de electrones. Cuando los más de 100 mil billones de electrones de un rayo normal alcanzan una cumbre o un árbol no se quedan simplemente allí sino que se extienden de inmediato hacia todas las direcciones. Este proceso puede crear daños considerables. Dos factores determinan la extensión de las heridas humanas; la cantidad de corriente y la parte del cuerpo afectada.

La peor amenaza es el paso de la electricidad a través del cuerpo, de un modo que perjudique ciertas funciones vitales como el corazón, el cerebro o la acción de respirar. Una córriente que pase de una mano a la otra a través del corazón y los pulmones o de la cabeza al pie a través de todos los órganos vitales, es la más peligrosa, incluso si es relativamente pequeña; una persona puede sobrevivir una corriente más grande que pase de un pie al otro a través de las piernas.

Los montañeros se enfrentan con otros peligros potenciales del rayo: las corrientes grandes pueden causar quemaduras profundas en los puntos de entrada o salida; una descarga suave puede asustarlos por un momento o causar espasmos musculares o pueden quedar en un estado de semiconsciencia y en cualquiera de los casos pueden caerse y desplomarse al vacío.

En primer lugar se debe intentar evitar las áreas que puedan ser alcanzadas. La regla rectora es buscar un lugar donde haya salientes o masas que estén algo más cerca de las nubes que la propia cabeza. El centro de una cresta es mejor que los extremos; evite los lomos.

Una descarga eléctrica en un punto tocado irradia de inmediato hacia fuera y hacia abajo, con la intensidad del flujo y, por consiguiente, el peligro de los escaladores disminuye a medida que la distancia del rayo aumenta. Sobre la roca firme, sobre todo si está mojada, la senda principal suele estar a lo largo de la superficie. Los pedazos de liquen, las grietas o la tierra pueden mantener humedad y proveer, así pues, sendas fáciles. Las corrientes de alto voltaje tienden a saltar por los pequeños vacíos, en vez de elegir una senda más larga alrededor.

La corriente fluye a causa de las diferencias de voltaje entre dos puntos a lo largo de su camino. Una persona que haga de puente entre 2 puntos con alguna parte de su cuerpo, representa un segundo y, probablemente, un mejor camino para la corriente y por ello una parte de la corriente se desvía a través del cuerpo. Cuanto más grande sea el espacio, más grande será la diferencia de voltaje y más grande será el flujo a través del cuerpo.

Con estos antecedentes ase pueden enumerar varios preceptos:

1.- Evite las áreas mojadas, incluidas grietas y canales.

2.- Abarque una distancia lo más pequeña posible (ocupe poco espacio). Mantenga los pies juntos; mantenga las manos alejadas del suelo.

3.- Siéntese, agáchese o esté de pie sobre objetos aislantes, si es posible una cuerda enrollada o un saco de dormir, preferentemente secos.

4.- Aléjese de las pequeñas depresiones; elija en vez de esto una elevación estrecha y fina. Una pequeña roca suelta en una pendiente es excelente.

5.- Manténgase alejado de salientes y de pequeñas cuevas. Las cuevas grandes son adecuadas si se mantiene alejado de las paredes y de la entrada. Sin embargo, una cueva puede ser el término inferior de una grieta de desagüe y en este caso debe evitarse.

6.- Si se encuentra sobre una plataforma, agáchese en el borde exterior, q, por lo menos, unos 1'20 m de la pared de la roca, si es posible. Si existe peligro de caerse al ocurrir una descarga, átese y mantenga la unión corta, perpendicular al flujo de corriente esperado y evite colocar cuerda por debajo de las axilas.

7.- Debe evitarse descender en rappel cuando se espera un rayo pero puede ser un riesgo válido si es el modo más rápido de alejarse de la zona de peligro. Las cuerdas sintéticas secas representan un menor riesgo.

8.- Al contrario de la creencia popular, los objetos metálicos no atraen en sí los relámpagos. Sin embargo, en proximidad inminente de un rayo, los metales en contacto con una persona pueden aumentar el peligro de corrientes inducidas; la naturaleza y sus mecanismos se encuentran más allá de los límites de la presente explicación. Las corrientes inducidas suelen ser muy pequeñas, pero sumadas a las corrientes de tierra pueden ser la diferencia entre la vida y la muerte. Así pues, es mejor colocar a un lado todos los metales, sin olvidar que un bastidor de metal de mochila puede ser colocado de tal manera que proporcione un camino más atractivo para las corrientes de tierra, al lado y por delante del cuerpo del escalador. A distancias superiores a los 30 m de un posible rayo, no es necesario despojarse de los objetos metálicos.

070 l.jpg

Posiciones y situaciones del cuerpo durante una tormenta eléctrica que indican una seguridad relativa de las corrientes de tierra (Las flechas indican el recorrido probable de las corrientes de tierra)

Licencia[editar | editar código]

El autor original de este artículo, Seeyou esp, encontró el libro del que han obtenido el texto y las imágenes en Internet hace unos 20 años. No se dispone de información sobre su autoría y licencia, y no ha sido posible encontrar el texto o las imágenes en Internet. Se permite su publicación en Wikineos con fines didácticos aunque eliminaremos este artículo con todas sus posibles modificaciones en caso de violación de copyright que puede ser comunicada a Wikineos. Por lo tanto, este contenido no está disponible bajo la licencia libre Creative Commons y únicamente puede ser usado en Wikineos o bajo su propia responsabilidad.

Véase también[editar | editar código]